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La casa de Dios siempre
ha sido un lugar muy especial; desde el A.T. notamos su gran
importancia y su efecto directo en el desarrollo, en la lucha, en
el avance y en la estabilidad del pueblo de Dios. Esta casa, con
todo el sistema sacrificial que hacia que la presencia de Dios
se moviera, marcaba la vida y la victoria ante cualquier
situacion que se presentara. Cuando esta casa era abandonada,
Dios en su misericordia, advertía los peligros de esta practica
para hacerlos volver, sino no lo hacían eran seriamente
disciplinados por dicho descuido. En el N.T. nuestro Señor
Jesucristo habló de la gran importancia de la casa de
Dios, trayendo un mensaje para hacer volver a los hombres al
orden; su celo por la casa de Dios, la casa de su Padre, se
manifestó y a la vez mostró así la visión de lo que Él quiere
que esta casa sea:
“Mi Casa, Casa de
Oración será llamada” Lc.19:46
Luego en la
parábola del hijo prodigo, hace alusión a la casa del Padre como
una casa donde abunda el alimento, en otras palabras una “Casa
de Pan” Lc.15:17.
Y finalmente en la
parábola de la gran cena Jesús dice que todos vengan y entren en
su casa, haciendo referencia a una “Casa Abierta” Lc.14:23.
Inspirados en estas palabras hemos entendido que la casa de Dios
debe ser:

Casa
donde se invoque su nombre, donde los altares de los corazones
de los santos se levanten para Él en oración, alabanza y
adoración, un lugar donde la unión de altares haga descender el
Reino de Dios y se establezca en medio nuestro, un lugar donde
fluya la intercesión por las almas de los hombres, mujeres,
jóvenes y niños, ejerciendo así el ministerio sacerdotal al que
hemos sido llamados, una casa donde se practiquen los ejercicios
espirituales que generen una ecología espiritual adecuada que
permita un desarrollo sustancial para los hijos de Dios.

Casa
donde haya alimento que calme el hambre espiritual de las almas,
donde haya pasto fresco que alimente a las ovejas, Palabra de
Dios que sustente la vida y equipe a los santos para la obra del
ministerio, alimento que fortalezca a los creyentes desde sus
primeros pasos y los lleve en aumento, alimento nutritivo e
integral que supla las diferentes necesidades de la vida del
hombre.

Casa
donde las puertas estén completamente abiertas para los
sedientos, necesitados, los cojos, los mancos, etc, una casa
donde las almas puedan entrar sin ser detenidas, un lugar donde
las almas, no importa como vengan, puedan encontrar salvación y
restauración, una casa que sea amplia.
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